Cómo haré para empezar otra vida si no estás aquí conmigo.
Cómo haré para creer de que nada terminó y aún sigo vivo.
Cómo haré para olvidar tu número y no llamar, y caer rendido;
si es este maldito orgullo que fue acabando de a poco lo que tuvimos.
Cómo haré para probar, otro cuerpo sin pensar que estoy contigo.
Cómo haré para aguantar de tu nombre no nombrar, será un castigo.
Y quién podrá soportar que hable todo el día de tí, de lo que vivimos.
Cómo haré para guardar mi tristeza y no pensar que te necesito.
Y en la habitación ya no se escucharán esos gritos de placer;
y en nuestro baño no entrará nadie más para bañarse de a dos.
Y quién podrá querer despertar y sin hablar hacerlo otra vez,
sin haberse lavado la cara, sin hacerle asco a nada, como podré.
A quién podré abrazar por la espalda y así dormir como contigo.
Nadie me podrá cuidar, nadie me podrá mimar igual que a un niño.
Con qué cara pedirá que termine como yo sobre tu vientre,
terminemos estar farsa y tratemos de seguir amor, como siempre.
Y así en la habitación se volverán a escuchar nuestros gritos de placer;
y nuestro baño volverá a tener dos locos que se bañan de a dos.
Y al amanecer despertar y sin hablar a hacerlo otra vez,
sin habernos lavado la cara, sin hacernos asco a nada.
Y así volver a sentir el gusto a transpiración al besarnos, amor;
Cómo haré para creer de que nada terminó y aún sigo vivo.
Cómo haré para olvidar tu número y no llamar, y caer rendido;
si es este maldito orgullo que fue acabando de a poco lo que tuvimos.
Cómo haré para probar, otro cuerpo sin pensar que estoy contigo.
Cómo haré para aguantar de tu nombre no nombrar, será un castigo.
Y quién podrá soportar que hable todo el día de tí, de lo que vivimos.
Cómo haré para guardar mi tristeza y no pensar que te necesito.
Y en la habitación ya no se escucharán esos gritos de placer;
y en nuestro baño no entrará nadie más para bañarse de a dos.
Y quién podrá querer despertar y sin hablar hacerlo otra vez,
sin haberse lavado la cara, sin hacerle asco a nada, como podré.
A quién podré abrazar por la espalda y así dormir como contigo.
Nadie me podrá cuidar, nadie me podrá mimar igual que a un niño.
Con qué cara pedirá que termine como yo sobre tu vientre,
terminemos estar farsa y tratemos de seguir amor, como siempre.
Y así en la habitación se volverán a escuchar nuestros gritos de placer;
y nuestro baño volverá a tener dos locos que se bañan de a dos.
Y al amanecer despertar y sin hablar a hacerlo otra vez,
sin habernos lavado la cara, sin hacernos asco a nada.
Y así volver a sentir el gusto a transpiración al besarnos, amor;
y terminar tirados en la cama tocando nuestras partes mojadas.
Sólo así podré.
Leo Mattioli
No hay comentarios:
Publicar un comentario